La térmica directa precisa de un papel  de etiqueta térmosensible. El cabezal térmico de la impresora calienta micropuntos y el papel térmico se vuelve negro por acción del calor. Es una tecnología que facilita las operaciones al usuario, pues el único consumible es la misma etiqueta. Las máquinas ocupan menos espacio, y no generan resíduos localmente. Como inconveniente la etiqueta puede borrarse por la acción del sol o d l calor directo. Solo recomendable para etiquetas en espacios interiores y con poca vida útil parea su función. Existen diversas calidades de papel térmico, el  térmico protegido consigue una mejor duración.

La transferencia térmica interpone entre el cabezal térmico y el soporte de papel una cinta portadora de la tinta que es una resina, una cera o una combinación de ambas. El papel que en este caso puede ser papel normal o sinntético avanza con la cinta en el proceso de impresión. El contraste, la calidad y la durabilidad de impresión son superiores. Existen muchas calidades y varios colores de cinta que permiten adecuarse a las situaciones diversas en las que pueden encontrarse las etiquetas. Como contrapartida se añade un consumible, unos residuos (la cinta ya usada se recoge en la impresora y hay que retirarla), y un coste superior del conjunto